Imagen

Por Rodrigo Súarez

Hay dos tipos de vergüenza, una amarga y una dulce.

La vergüenza amarga la sentimos cuando nos juzgamos a nosotros mismos: si hacemos algo que no satisface nuestras necesidades nos decimos cosas como: “¡Soy un idiota!” Estos juicios tienen un mensaje valioso detrás: nos están diciendo que alguna necesidad importante quedó insatisfecha y nos está pidiendo que usemos el error para aprender de él, pero la forma de decírnoslo no ayuda.

Por otro lado, a todos nos encanta ver la cara de un niño pequeño cuando se ruboriza, esa es la vergüenza dulce, una reacción natural cuando recién estamos conociendo a alguien o cuando mostramos algo íntimo de nosotros. Si alguien te ve equivocarte y no te juzgas a ti mismo, tal vez te ruborices. No escondas ese rubor, es hermoso que se te note.

Vuelve a ser transparente, ven al taller de clown.

 

agosto 30, 2017

Vergüenza amarga y vergüenza dulce

Por Rodrigo Súarez Hay dos tipos de vergüenza, una amarga y una dulce. La vergüenza amarga la sentimos cuando nos juzgamos a nosotros mismos: si hacemos […]
agosto 30, 2017

…y mi cuerpo supo dónde es ese lugar

Por Madeleine Sierra El momento en que mi maestro de clown me dijo: «Ponte en un lugar cómodo» cambió mi vida. Yo me acomodaba a los […]
agosto 30, 2017

El escenario transparenta los pensamientos

Por Madeleine Sierra El escenario es como una lupa que transparenta los pensamientos. Me explico: El escenario está diseñado para Ser Visto, así es que concentra […]
agosto 30, 2017

Para que tu sonido mejore como por magia

Por Rodrigo Suárez Te invito a probar este ejercicio: elige un fragmento de alguna pieza que ya tengas dominada técnicamente y que te sepas de memoria, […]