
Tal vez te pasa cuando quieres poner un límite, expresar una necesidad, hacer una propuesta o hablar delante de otras personas.
Entonces quizá te resulte familiar:
Tu cuerpo se encoge
Tu voz se hace pequeña
Te guardas lo que quieres decir
Y te gustaría...
Ocupar tu espacio
Encontrar tu voz
Expresarte sin perder la conexión con los demás
Quizá tiendes a ceder, porque quieres cuidar tus relaciones. Te cuesta decir "no" y luego te quedas con frustración o resentimiento. O tal vez, cuando quieres compartir un punto de vista, dudas de ti y tu voz suena como si estuviera pidiendo disculpas.
Me imagino que te gustaría expresarte con seguridad y confianza, diciendo lo que piensas y lo que necesitas, al mismo tiempo que cuidas la conexión con los demás. ¿Es así?

Muchas personas trabajan únicamente con sus pensamientos: comprenden de dónde vienen sus inseguridades, cuestionan sus creencias y aprenden nuevas maneras de ver las cosas. Sin embargo, cuando llega el momento de poner un límite o expresar una idea importante, su cuerpo vuelve a encogerse y su voz vuelve a hacerse pequeña.
Otros enfoques ponen el acento en el cuerpo: enseñan qué postura adoptar, cómo usar la voz o qué gestos hacer para transmitir seguridad. Pero, si por dentro sigue presente el miedo al juicio o al conflicto, esa seguridad suele sentirse forzada.
Mi propuesta integra ambas direcciones del cambio ⇄
🧠❤️ → 🧍 Cuando transformas tu manera de relacionarte contigo misma/o y con los demás, el cuerpo deja de encogerse, de forma natural.
🧠❤️ ← 🧍 Y cuando aprendes a habitar tu cuerpo con mayor libertad, también te resulta más fácil sentirte segura/o, encontrar tu voz y expresarte con autenticidad.

En cada clase dedicaremos un espacio al trabajo corporal y de voz, y otro al trabajo interior y relacional, explorando un tema distinto cada semana.
Temario de trabajo emocional y relacional:
1. Escuchar tus señales internas para saber lo que realmente quieres y lo que no quieres.
2. El lenguaje que crea conexión y el que crea desconexión.
3. Escucha empática.
4. Dialogar para encontrar soluciones que les funcionen a todos/as.
5. Transformar las creencias que contribuyen a que te hagas chiquita/o.
6. Cómo transformar la culpa y la vergüenza.
7. Cómo transformar el miedo al qué dirán.
8. La práctica del autoaprecio.
9. Cómo confiar en tus aportaciones y en tus propuestas.
10. Sanar heridas del pasado que siguen influyendo en el presente.
11. Cómo pedir lo que necesitas.
12. Cómo evitar malentendidos.
13. Animarte a decir algo difícil.
14. Decir no... y recibir un no.
15. Poner límites con firmeza cuando es necesario (y el uso protector de la fuerza).
16. Asertividad en el trabajo vs. asertividad en las relaciones íntimas.
17. Expresar y recibir agradecimiento.
18. Cómo interrumpir, cuando es necesario.
19. Hablar en público.
20. Sesión de cierre.
Además, cada participante recibirá una sesión individual de Técnica Alexander (conciencia corporal).
Desde niño estudié música y me encantó. Durante mi pubertad mis papás se separaron, lo cual me ha de haber afectado bastante porque recuerdo mi adolescencia como la etapa más difícil de mi vida. Me volví tímido y muy encorvado.
Más adelante viajé a estudiar la licenciatura en el London College of Music. Curiosamente, lo que más agradezco de esa escuela es que ahí conocí la Técnica Alexander, un método de reeducación psicofísica. Fue durante mi formación como maestro de Técnica Alexander donde sucedió mi gran transformación, como cuando una oruga que se convierte en mariposa. Mi postura corporal cambió de manera notable, y ese cambio fue inseparable de una transformación a nivel psicológico. Al mismo tiempo aprendí a bailar salsa y a contar chistes.